Cartas a un joven Poeta
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Era en 1902 a fines de otoño. Estaba yo sentado en el parque de la Academia Militar de Wiener Neustadt bajo unos viejísimos castaños y leía en un libro.
Profundamente sumido en la lectura noté apenas cómo se llegó junto a mi Horacek el sabio y bondadoso capellán de la Academia el único entre nuestros profesores que no fuera militar. Me tomó el libro de las manos contempló la cubierta y movió la cabeza.
“¿Poemas de Rainer María Rilke?” preguntó pensativo. Y hojeando luego al azar recorrió algunos versos con la vista miró meditabundo a lo lejos e inclinó por fin la frente musitando: “Así pues el cadete Renato Rilke nos ha salido poeta...”