Guy de Maupassant - Bola de Sebo
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Durante muchos días consecutivos pasaron por la ciudad restosdel ejército derrotado. Más que tropas regulares parecíanhordas en dispersión. Los soldados llevaban las barbas crecidasy sucias los uniformes hechos jirones y llegaban con apariencia de cansanciosin bandera sin disciplina. Todos parecían abrumados y derrengadosincapaces de concebir una idea o de tomar una resolución, andabansólo por costumbre y caían muertos de fatiga en cuanto separaban. Los más eran movilizados hombres pacíficos muchosde los cuales no hicieron otra cosa en el mundo que disfrutar de sus rentasy los abrumaba el peso del fusil, otros eran jóvenes voluntariosimpresionables prontos al terror y al entusiasmo dispuestos fácilmentea huir o acometer, y mezclados con ellos iban algunos veteranos aguerridosrestos de una división destrozada en un terrible combate, artillerosde uniforme oscuro alineados con reclutas de varias procedencias entrelos cuales aparecía el brillante casco de algún dragóntardo en el andar que seguía difícilmente la marcha ligerade los infantes