La Republica
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El tema central de la República es la reflexión sobre qué es la justicia y cómo se expresa en el hombre lo que lleva a Platón a abordar la organización de la ciudad-estado ideal. Según Platón ésta debe estar dividida jerárquicamente en tres clases: en la parte inferior la clase de los trabajadores manuales, la posición intermedia la ocupa la clase de los guerreros, y en la cúspide la clase de los dirigentes. Estos últimos formados en la filosofía para alcanzar «al fin la visión intelectual del Bien absoluto y el límite extremo del mundo inteligible» salen de los guerreros por lo que se podría decir que las tres clases no forman más que dos: un grupo superior de guardianes —guardianes-auxiliares y guardianes-filósofos en cuya cima se podría encontrar el filósofo rey— y un grupo inferior de productores destinados a abastecer a aquéllos.1
Platón justifica la división en clases rígidamente separadas con el argumento de que es imposible que un mismo hombre pueda desempeñar dos oficios a la vez con lo que se opone al concepto mismo de ciudadano en el que se basaba la polis griega clásica y cuestiona los fundamentos de la democracia: «Por ello es característico de nuestro Estado que el zapatero sea sólo zapatero y no a la vez timonel el labrador sea labrador y no sea a la vez juez y el guerrero guerrero y no comerciante a la vez que guerrero» (III 9).1Y además de esa división deriva la Justicia pues según Platón ésta consiste «en que cada uno haga lo que le corresponde hacer»